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Los padres protagonistas
Al tiempo que se atiende al bebé, el equipo trabaja intensamente
con los padres, o quienes cumplen el rol de padres de ese niño.
Por lo pronto, es fundamental, no bien llegan a la FBU, saber
cómo se encuentran, qué necesitan, cuáles
son sus preocupaciones y sus expectativas.
Ningún padre está preparado para tener un hijo ciego
o con baja visión. Enterarse, escuchar un diagnóstico
de ceguera o de daño visual, es siempre muy doloroso y
provoca sentimientos muy contradictorios. La familia se ve repentinamente
lastimada, y casi inmediatamente, muy necesitada de respuestas.
Respuestas que, dependiendo de cada uno, girarán en torno
a los sentimientos que esta situación provoca, o al qué
hacer o a la visualización de un futuro posible.
A
medida que va transcurriendo el tiempo, la familia va encontrando
en la FBU un espacio de apoyo para su diaria tarea de educar y
ayudar a crecer a un niño que no ve, o que ve poco, o que
ve mal. A través del encuentro con los integrantes del
equipo, los padres van recibiendo orientación e información,
de manera de ir construyendo un modo de relación y de acción
útil para sí mismos y para el bebé.
Aquí los padres pueden también encontrarse con otros
padres que viven situaciones similares, intercambiando experiencias
en torno a las vicisitudes que ellos y sus niños ciegos
atraviesan.
En definitiva, se trata de que los padres vayan haciéndose
dueños de conocimientos e instrumentos que les permitan
tener una vida normal, de manera de poder ellos mismos hacer crecer
plenamente a su hijo.
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