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Un bebé ciego ha llegado al mundo...
Se inicia entonces un largo camino de adaptación. No es
fácil para ningún padre o madre aceptar y entender
que ha recibido a un niño ciego, o que tiene un niño
que se quedó ciego en los primeros años de su vida.
Al golpe comprensible se suma el desconocimiento acerca de cómo
actuar: ¿qué necesita ese niño?, ¿qué
es lo beneficioso para él?, ¿qué es lo perjudicial
para el?, ¿cómo atenderlo?, ¿cómo
educarlo? Y a medida que el bebé crece, los padres se sienten
más desconcertados y desorientados porque no saben cómo
contestar esas preguntas.
Por eso mismo, a veces no pueden prestarle al bebé atención
adecuada en los aspectos que más necesitará para
su vida. Y entonces, el niño verá limitado su desarrollo
y su adaptación al mundo se hará mucho más
dificultosa.
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