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Enseñando a cambiar el entorno
El disminuido visual suele no saber qué cosas, a su alrededor,
lo favorecen o lo perjudican. También ése es uno
de los cometidos de los profesores de rehabilitación. Por
ejemplo, instruyen al usuario en otras ayudas que ya no son ópticas,
pero que igualmente le son indispensables: el uso de atriles;
iluminaciones adecuadas para favorecer su visión; el empleo
de colores contrastados; trabajar con rotuladores apropiados para
hacer dibujos o para escribir, etc.
Recibirán también sugerencias prácticas que
sin grandes gastos, les permitirán adaptar los ambientes
donde viven o trabajan: por ejemplo que usen pinturas mate (para
impedir molestos deslumbramientos o brillos), que eviten los muebles
de metal por razones parecidas, así como los objetos de
piedra pulida, vitrinas, espejos de adorno, etc.
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