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El libro-juguete, un invento uruguayo que
recorre el mundo
El punto de partida fue la idea de que el niño ciego podría
acercarse de una manera más sensibilizada y atractiva al
libro escrito en braille, si se le daba a cada ejemplar un formato
reconocible, que el chico pudiera recorrer primero con sus manos,
descubriendo qué objeto es el representado a través
de la experiencia táctil.
Un buen día, comenzaron a aparecer los libros parecidos
a juguetes, cuya producción no se ha detenido desde entonces
hasta hoy: libritos con formato de llave, de casita, de camión,
de animales, de herramientas, etc.
No se equivocaban sus creadores: los niños ciegos recibieron
la innovación con entusiasmo y alegría. Pero no
sólo fueron los chicos uruguayos: tiempo después,
los libros-juguete fueron enviados a algunos países próximos,
y el éxito se repitió multiplicado. Los pedidos
llegaron desde toda el área latinoamericana y España.
Hubo que romper pronto la barrera del idioma: la FBU celebró
convenios con el Instituto Interamericano del Niño para
realizar en su imprenta ediciones de libros-juguete en portugués
y en inglés.
El libro-juguete no ha cesado de perfeccionarse: nuevos procedimientos
técnicos permiten ahora incorporar formas en relieve, piezas
sobrepuestas, etc. El niño descubre así más
elementos y enriquece su percepción. Ultimamente se ha
agregado también algún elemento auditivo: pequeñas
piedritas o cuentas que suenan al ser movido el libro, etc.
Más motivos de alegría para el niño lector...
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