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Para ayudar mejor a la persona ciega:el
arte de ser natural
Ni lástima ni sobreprotección. Actuar naturalmente
como si se ayudara a cualquier persona porque todos -en algún
momento de nuestras vidas- necesitamos ayuda.
De todos modos repasemos juntos algunas formas:
1. Ayudar a un ciego es facilitarle lo que necesita o desea; no
suplantarlo en lo que puede hacer por sí.
2. Para guiar a un ciego en la calle, ofrézcale su brazo.
Sin necesidad de más instrucciones, el contacto del brazo
le será suficiente para desplazarse con desenvoltura.
3. Para subir o bajar del ómnibus, conduzca al ciego hasta
la puerta de entrada o salida e infórmele de la existencia
de escalones, pasamanos, etc.
4. Ayude al ciego sólo cuando sea necesario. Si lo ve caminando
normalmente con su bastón, no hay razón para que
le ofrezca ayuda.
5. Procure no dejar obstáculos en los lugares de paso del
ciego. Evite elementos colgantes que para el ciego son más
difíciles de detectar. En todo caso, y sobre todo en las
aceras, cuelgue lo que quiera por encima de los 2 metros de altura;
el ciego no tendrá problemas para pasar por debajo.
6.
Las puertas deben estar abiertas del todo o cerradas del todo.
Las posiciones intermedias pueden generar choques o accidentes.
7. Cuando usted acompaña a un ciego que va a hacer una
compra, infórmele con amplitud sobre las opciones y precios
posibles, pero permítale elegir a él, sin imponerle
sus propios gustos o criterios.
8. Mucha gente levanta la voz cuando le habla a un ciego. ¿Para
qué? Su insuficiencia es visual, no auditiva.
9. Cuando le ofrezca un asiento a un ciego, indíquele la
posición del mismo guiando su mano hasta el respaldo o
el brazo del asiento.
10. No se ofenda ni se moleste si un ciego, luego de agradecerle,
rechaza su ofrecimiento por no considerarlo necesario en ese momento.
Y no dude de que el agradecimiento fue sincero.
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