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El ciego sentado en un banco de la escuela
Desde comienzos del siglo los niños ciegos del Uruguay
recibieron instrucción: inicialmente en el Asilo de Huérfanos
(1905-1912), luego en el Instituto Nacional de Ciegos "General
Artigas" (1914). Desde 1958, Educación Primaria atiende
este derecho del niño uruguayo: las Escuelas 198 y 279
para Discapacitados Visuales proporcionan los medios y recursos
para una adecuada formación escolar. En el interior del
país, se crearon aulas para niños ciegos, a cargo
de maestras especializadas, en Dolores (Soriano), en Paysandú,
en Tacuarembó y en Rivera.
Los
pequeños se pueden educar con sus coetáneos en aulas
comunes, y recibir la misma enseñanza que el niño
que ve. No sólo van a clase: practican deporte, gimnasia,
natación, atletismo; forman coros, cuerpos de baile; hacen
excursiones y... ¡todo lo que nuestros hijos que ven! Fuera
de las aulas integran grupos de jóvenes que organizan bailes,
hacen paseos, escuchan música, discuten, siempre discuten
sobre lo que sea y eso está bien porque si los jóvenes
no discuten desaparecen los horizontes.
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